lunes, 24 de noviembre de 2014

Fútbol

Tengo un amigo que me enseñó a jugar al futbol. Antes, corría atrás de la pelota, no tenía sentido de cómo poner el pie y como reacciona el esférico. Él es un apasionado. Dueño del estilo más único para apasionarte como para hacerte pasar de jugar de defensor rústico a delantero pescador y goleador. Los sábados, es un rito, subirte a la bici e ir imaginando en el camino, las jugadas que van a pasar, el partido, la gente que va a jugar, recordando los últimos encuentros, todo eso en los 5 o 6 kilómetros que me separan de la cancha.

Los Consejos en la Cancha.


"Hay que estirar, es ley, hay que estirar todo, y comer bien. Descansar, para rendir en el partido.  Si hay sexo, mejor despues del partido y sino que ellas se muevan, si no despues estas sin piernas. Nada de pajas."
"Vos tenes que aprender a pararte, y aprender a leer al rival, no vayas a donde esta el jugador sino hacia donde va a estar"

A él le gusta el juego bonito pero a la final, es resultadista.  Hincha de Boca, fanático, me bancó como siempre cuando dejé los colores Azul y Oro para pasarme a ser de Tigre. Le expliqué y le dije, "no es lo peor del mundo, podría ser de Rosario Central o River."  A veces es lo mejor esas pasiones que primero se te pegan por el entusiasmo que te generan, y me hace pensar en la sociedad empática en la que vivimos. Me hice futbolero, yo que era el 4 de copas, me enseñó a jugar bien al truco.  En esta parte del continente, lo que se conoce como fútbol, es la vida misma. Con él, Yo aprendí que la generosidad se recompensa con el triunfo, tirar el pase para que el gol lo haga otro es tan meritorio como el que mete el pie para que entre, y son en muchos casos más importantes.  Ya compartimos tanto que es como mi hermano. En efecto. La mejor historia que podría contar sobre el fútbol, tiene que ver con eso, la amistad.

La anécdota final.

Fuimos a la cancha a ver la selección nacional, estaban todos los grosos y por algún milagro inexplicable, Heinze, y Maradona estaba de Técnico. La acampada afuera del monumental, 3 días antes, fue épica. Frío, espera larga peeeero, teníamos las entradas. El día del partido, parecía que estaba todo bien pero que podía llover. Estábamos en la cancha, Argentina ganaba 1 a 0 todos estábamos casi relajados, cuando empieza a llover. Adentro de la cancha el viento se arremolinaba y de repente, de nuestro lado de la cancha, vemos como la pelota entra por el arco Argentino. No lo podía creer! y en tiempo cumplido. Quedaba esperanzas, solo porque tener a San Palermo es como tener al macho en el truco. En un corner, casi en tiempo cumplido, me rehusaba a irme sin ver que pasaba. La lluvia no nos dejaba. De repente un grito de gol nos sopapeó desde el otro lado.  A ese gol lo vi por tv. Pero ese abrazo de gol, me quedó para toda la vida. El monumental gritaba"Palermo, Palermo". 

http://www.youtube.com/watch?v=SQT1xprkqhg (ese gol, para todos ustedes)

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