lunes, 24 de noviembre de 2014

l'autre effet papillon (otro efecto Mariposa)

El problema más grande, cuando te encuentras en problemas, es que no sabes qué pequeño episodio fue creciendo a tal magnitud que se convirtió en una bola de nieve de tal tamaño, que no existe forma de quedar aislado. Justamente eso fue lo que pasó con los vampiros. Desde la época de Drácula, el vampiro modelo, se trataba de un ser lascivo e impuro, capaz de provocar en las personas los más bajos instintos; seres poderosos e inteligentes capaces de engañar, mentir, y fluir, sin tener sombra ni reflejo en el espejo. Estaban inspirados en Vlad Tapes, el Empalador. El Empalador, que fue llamado así porque empaló vivos a más de 30 mil turcos que quisieron invadir Rumania, y alrededor de su figura se montaron las historias de que bebió la sangre sus enemigos, y creó bosques de gente empalada. Claramente, nadie pensaba en el “amoroso” y “caritativo” señor Vlad, no. NO! Bajo ningún concepto! Ni hablar del Conde! Pero bueno, la historia desde ahí hasta aquí, se tergiversó en los 90. Aparecería alguna vez, en el cine, “entrevista con el vampiro” el cual es el punto inicial, a la prostitución ideológica de los vampiros. Un día, una serie, de una chica que cazaba vampiros en la escuela; se enamora, hasta ahí viene todo bien, salvo que SE ENAMORA DE UN VAMPIRO, sigue bien el asunto, porque los vampiros no aman! Como ella no es vampiro, ella se puede enamorar, pero claramente no es un amor correspondido: INCORRECTO! Él se termina enamorando pero sólo porque tiene un alma adentro, lo que no lo convierte en un vampiro sino en un híbrido humano vampiro. Yo creía que era la excepción que confirma la regla. Un día, casi sin darme cuenta, estaba rodeado de una liturgia diferente al hablar de vampiros. Ya no eran crueles criaturas hematoalimentadas, ahora luchaban por amor, en vez de manipular personas, manejaban motos y no se hacen humo o ya no vuelan como un pequeño roedor, todo eso había cambiado. Los vampiros son protagonistas de historias románticas. Ahora, de repente, los vampiros cortejan mujeres sin pasión carnal, sin embargo, las manipulan y las someten, a un punto machista y retrogrado y contrasta con la visión en la cual la vampira es portadora de los mismos poderes y la misma sed que el vampiro, de Bram Stoker( de 1897). Naturalmente, al ser hijo de una feminista; es por eso que estos días, me encuentro tan extrañado del rol de la mujer dentro de la estructura de la historia, siendo Crepúsculo, la obra de una mujer. Con las ideas de que se enamoran, y para colmo de males SE CASAN! Me he sentido ultrajado, sin ser vampiro, me he sentido en su piel, y tan des-escamados de su pasada realidad están hoy en día, que para la eternidad ¡¿viven felices juntos?! ¡¡¡Qué paso con las orgías y los placeres efímeros de la carne que suponía yo disfrutaban sin medidas de tiempo!!! ¡¡¡Qué paso con las ganas de chupar sangre!!! Ahora tienen hijos, responsabilidades, algunos hasta trabajo. Salvemos a los vampiros, sino los hombres-lobos serán los siguientes.

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