viernes, 19 de diciembre de 2014

Barman Dixit.

Es de noche y lo pueden encontrar en el fondo de un vaso, en el rojo de la cerveza, pero déjenlo que diluya las penas que lo atormentan.
Es verdad que la ha querido, sabrá la luna, también, que le traza noche a noche su recuerdo.
Esta observando la nieve que cae como lluvia. No se diluye un amor tan espeso; no bebe por el olvido, bebe por el hecho de que no este consigo.
Culpas? para que culpas! si su recuerdo lo revive, lo levanta de entre los muertos y le adereza mesas. Le honra el recuerdo y le reduce a la dicha de recordarla, el mejor amor, el amor perdido.
Porque la ha amado, no la ha olvidado, porque nunca mereció el olvido.
Sin embargo, le deprime estar tan lejos. Tan lejos, casi inalcanzable; solos, en la misma ciudad, son dos extraños en cualquier parte.
No lo imagina, aunque mucho quisiera,  volviendo a entrar en su vida, y  ahora hace reputación de asesino. Matando amores como moscas, magullando cada oportunidad de ser feliz, cada genuina posibilidad de ser feliz. Ella sigue ahi, es su Afrodita y su Adonis. Que falta le hace, sin ser nada que no deba.
Y piensa, si no fue feliz con el, entonces, bien perdida.
Pero si por al menos un instante, ella sintió que se le movió el sustrato, si quizás, por un momento, se condujo sobre sus palabras, solfeo sus humores peores, para hallarlo desarmado, sin armaduras y sin tapujos. Y aun que no, si amo a ese hijo de la Anarquía, entonces, quizás, haya chanses de que estas palabras lleguen a ella. Porque mi mundo es un pañuelo sucio y viejo pero lleno de pliegues donde encontrarse.
La debería olvidar, pero no vale la pena. Aun caído, dice que el paseo valió la caída. Querida o no querida, anido en la siniestra de su pecho, junto a sus nobles ideas. Solo que ella es de carne y hueso, y mucho mas que eso... como un Gin Tonic, o tan Margarita, Valgame, se podria decir, es infinita.


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