jueves, 18 de diciembre de 2014

Como Robamos la llama.

Estábamos bastante borrachos pasadas las 9 en Burdeos.

Jean Philippe, Armand, Gerard, Henry y su hermano, le pettit Henry, estaban tomando en una esquina vino, y ahí me aparecí yo, con pinta de argentino, con mi mate lavado y mi termo gris, y mi cámara de fotos de hace 10 años, colgando.
-Je parle un peux-  fue la respuesta, a esa clásica pregunta que los franceses hacen.
 Mentía; un poco de francés, era bastante más de lo que realmente sabía. Pero llevaba 1 mes en Francia, y soy argentino, si no gano con simpatía, estaba perdido.
Abandoné el mate, me sumé a "les chevaliers del boisson alcoolisée" que me sumaron al grupo más rápido de lo que uno puede agradecer.

Empezamos a charlar en una mezcla de Español-francés y con Jean Philippe, en inglés, que traducía para los demás.
Armand, es poeta; es el seductor definitivo, un hombre normal a simple vista, pero con todo el vocabulario de su lado.
Gerard, nunca dijo que hacía, yo creo que simplemente vivía de sus padres.
Los Henrys  son aventureros, viajantes, como su padre, como su abuelo, y así, para atrás, como dice ellos:, en la "interminable cadena de familiares ascendentes".
Fuimos a un bar. Tapas, y cervezas de beber, para terminar bailando con Margarita, una prostituta española que entretenía a la concurrencia.
Ya estábamos, como les decía, a las 9 de la noche pasados de alcohol, y yo salí a fumar. Estábamos hablando de viajes, entonces, les empece a contar de mi viaje al Perú, en un francés rudimentario, ayudándome con lo que me acordaba del sketch de Les Luthiers: "el indio que vuelve a la montaña"
Heme allí yo:
-Les Andes...les ruines... -
y ahí justo me acuerdo de las llamas! el camélido Americano.

Ninguno había visto nunca una llama. Yo quería mostrarles lo que era una llama.

Ahí me acorde del Circo. Entonces fuimos hasta allá, motivados, porque los había envalentonado con canciones y bebida, estaban eufóricos.

Al llegar, Hacia frió, mucho frió. Henry, que iba unos pasos adelante, se acercó a la puerta de entrada y cuando pasaba una chica de seguridad, se le pone a charlar. Risa van, risa viene, ante la incredulidad del autor, empezó a besarla!
-Bueno, lo que es saber la lengua o su buen uso...-, pensé.
Leí la situación de inmediato y guié al resto hacia donde estaban los animales. Tuvimos un pequeño problema en un establo con la cebra, que aparte de rayada tenía muy mal humor y mordía, se robó la billetera de Jean Phillipe; y sospechosamente se "comió" los Euros, según la policía, el día siguiente.
De repente, frente a la jaula, nos dimos cuenta que alguien no cerró el candado,y cuando le perdieron el miedo a la llama, yo los ayudé de a uno a que subieran y dieran una vuelta. Tanto era el pedo que tenían y el cariño que sentían por el animal al que le pusieron nombre, y después de acariciarlo y abrazarlo un rato se nos olvidamos que era del circo y salimos a pasear. Después de eso les tomé unas fotos, me despedí y me perdí en los bajos fondos de Burdeos.

El resto, pasó hasta en las noticias.

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