viernes, 19 de diciembre de 2014

Contacto, El ultimo bondi a finisterre. Primera parte.

Uno tiene oportunidades increíbles siendo CON. Esta profesión es como tener la llave maestra del mundo. No hay escuelas, como no hay fabricas de llaves maestras, se hacen a mano, artesanalmente. Pero no pienses por un segundo que esto es una cosa glamorosa. Toda la mierda, tanto de la “creme de la creme” como la mierda de mas baja estofa, son cada uno de ellos exactamente iguales. Iguales miedos, mismas inseguridades y sobretodo la minima felicidad que les produce su vida.

El juego de la oferta y la demanda. Ese es mi juego favorito. Y en ese juego, hay por supuesto mucho sustento económico. Como CON, nos disfrazamos en un puesto normal de trabajo, Pero no es ni de casualidad o causalidad, es la fuente principal de ingresos. El grueso siempre se hace mediante la organización. Siempre confían en mi capacidad de organización,y todo va desde una mudanza común y corriente, o conseguir tomates a un precio que se pueda pagar, hasta un auto, una via de escape a un país vecino u otra región. A mi nunca me gusto el trafico, no importaba que, siempre era el negocio más peligroso. Con los años, conocí a un jugador de póker, bebedor de whisky y amante de las putas, que tuvo la puta idea de enamorarse de la mina equivocada.

El Zumba, era un tipo simple, bah, no había nada elaborado en el. Su forma de ser era simple, pero si la vida le había dado changüí era su habilidad de “cara de Poker”. El hijo de la gran puta podía ocultar sus sentimientos, lo que le permitía esconder bajo esa mirada de tipo siempre bueno y tranquilo, a un poeta, un romántico.

En ese momento, todos nos juntábamos en un bar y pool que estaba cerca de mi bunker. La moza del bar, novia del dueño del bar y traficante conocido como El Oso Maravilla, tuvo la mala idea de ver que había mas allá de la cara de poker.

Todo fue bien al principio. Me usaban de correo. Yo reservaba los telos. Pero bueno, esas cosas que huelen a amor, saben a amor y se ven a la legua que es amor, no debemos llamarlo de otra forma. Habían pasado hacía rato la línea de calentura, ¿me entendes? El problema ahora era el Oso Maravilla. Porque él era de esos tipos “que pierden la calma con la cocaína”, diría Sabina, estaba siempre duro, pero siempre tenía birra bien fría; no importa qué el siempre tenia y eso te termina haciendo fiel, al menos a su bar con birra fría. Uno termina haciéndose fiel a esos antros, lo se, asi como se que nadie va a un bar a beber, sino a apagar la sed de compañía.
Al fin y al cabo, parece que se querían ir a la mierda, los dos. Se cansaron de caretearla y el Oso ya la había fajado, y el loco del zumba lo quizo matar, y con razón, pero fraguo una mejor. Lo que hizo fue, me ofreció lo que fue hasta ese momento mi mejor negocio. El tenia una deuda de con el Oso. Me pedía que le de algo de plata , mas lo que debía, y me prometía un retorno de inversión del 200%. Y esto era simple. Yo iba a organizar una mesa de poker y el iba a ganar. Para mí fueron muchos negocios, y voy a explicarte porque: ... (cont)

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