viernes, 19 de diciembre de 2014

Mi abuela.

El amor viene de muchas formas, pero cuando viene de mi abuela, tiene forma de milanesas y abrazos. Mi abuela es una dulce. A veces mas a veces menos, nos llevamos bien. Ella es increíblemente fuerte para ser tan chiquita.
Me visita cada otro fin de semana, toma mi casa por su cuenta, y me mima, como si tuviera 12 años. Esas, sus manos, que están ajadas por el tiempo, se desasen en atenciones, y me dejan sin otra que aceptar hasta con vergüenza tanta muestra de cariño, que solo puedo retribuir a besos y cebándole mates. Es que ya esta viejita, pero como anda mi abuela. El motor de un falcon, 8v debe tener y una paciencia de enfermera.
Aprendí un par de cosas con ella, cosas que me acompañan todos los dias; los fideos amasados, los chipacitos, y hasta la torta de limón con la que me gusta desayunar en invierno, vienen del recetario de la abuela.
Que me importa el colesterol! Si ella cocina, yo limpio el plato con el pancito, porque el tuco es de exposición, y los ñoquis, for export.
Es tan lindo tener abuelos, que uno sabe que los va a echar de menos.
Yo se que mi abuela piensa todos los dias en mi, y esta pendiente de que este bien, y ya estoy grande, pero sigue siendo asi, me quiere, sin peros, ni pausas, y un amor asi, desgraciadamente no es para toda la vida. Esas manos, que agarro con las mias, si contaran historias, tantas historias abría, por suerte, mi abuela me las cuenta todas, o casi todas, las historias de su vida. Siempre estuve orgulloso de ella, pero nunca me habia dado el lujo de hacerle un humilde homenaje, escribir sobre ella. Hoy empecé el día pensando el ella, y un poco la extraño y otro poco tengo ganas de verla.

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