viernes, 19 de diciembre de 2014

No tendras consuelos tontos de mi.

(parece tan genérico, esa frase de consuelo,- casi como buscar un segundo premio-, se busca sin ganas, se escucha sin ganas. A veces, es lo único que se escucha además de esos pensamientos que se intentan ahogar. Para siempre, o por ahora, todo comenzó con una realidad. Dura. Áspera. Pero no menos dura que analizar todo de nuevo cuando te dicen...)
-hay cosas peores.
-Ah, mira vos, no me consuela un choto tu comentario.
-no me crees?
-La verdad, no.
-Vos la engañaste alguna vez?
-si, pero es diferente.
-Diferente porque lo hiciste vos y no ella?
-No, boludo, es que yo lo hago por garchar, y ella no, ella se engancha, se enamora para garchar.
-Ah! y vos pensás que solo vos podes disociar eso, que ella no se calienta, quiere garchar y no volver a oír de esa persona, no?
-No. Bueno, si. Pero no! Sabes que! tenés razón, peor que ser cornudo es tener a un hijo-de-puta al lado que te hace pensar!

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