lunes, 24 de noviembre de 2014
Amor Etéreo
Haciendo un ejercicio mental, el otro día, me senté y me puse a meditar.
De repente, quise volver a un momento de mi vida, por algo en especial.
El momento era hermoso, mucha tranquilidad en las calles. Yo sentado en
mi sofá y el té humeando sobre la mesa. Al cerrar los ojos, lo primero
que volvió fue el canto de los pájaros, el zorzal, el cardenal, los
petirrojos y hasta un tero que era la mascota y guardián de los patios
de la Escuela Normal. Quise moverme por la estructura del lugar, hasta
llegar al salón blanco; pero automáticamente corrí hasta el salón del
fondo, donde había cursado el 5to grado. Ese recuerdo me hizo sentir
cómodo, aunque hacía mucho que no estaba ahí. El olor a lápiz y goma, el
olor a la tiza y el pizarrón negro colgando que seguramente hoy ya no
existe como pizarrón. Volví sobre mis pasos, y caminé nuevamente hacia
el salón blanco. El olor a cera del piso te recibía y ahí justo al
entrar, están sentados en el piso Selva, quien será en un futuro cercano
en ese momento y ahora un distante pasado, mi profesora de música y
Rudy, su compañero. Adelante de ellos, un grupo de instrumentos
musicales, algunos artesanales otros de fábricas, quenas, ocarinas,
guitarras se mezclan y de entre todos esos, el instrumento que más me
llamo la atención en ese momento: la flauta dulce. Amor a primera vista.
Me acuerdo y puedo ver el tamaño pequeño de mi dedo apuntando hacia el
instrumento y preguntándole como se llamaba. Nunca me voy a olvidar lo
mágico que fue el momento que al soplar, los sonidos mas maravillosos
que había escuchado se propagaron por el aire. En ese momento supe que
la historia del Flautista de Hamelin de los hermanos Grimm era real. Y
volví a casa de un bocinazo de algún apurado en la calle. Intenté en
vano volver un rato más tarde. Incluso fui a buscar entre mis petates mi
flauta, la extrañaba, y de paso le escribí un mensaje a mi profe, que
la quiero con toda el alma porque nadie pudo plasmar el amor por la
música y el arte mejor que ella. Probablemente, sea la culpable de que
viva tan enamorado de la música: nada me hace más feliz.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario