lunes, 24 de noviembre de 2014

El ex

La volví a ver. Estaba ahí, tan cerca. La saludé, hablé con ella, pero ya no era igual. Ella probablemente ya no era igual. Yo tampoco. Un raro sentimiento de culpa me invadió, por momentos, en otros me sentí fuera de lugar. Quizás la culpa de no haber llegado a ser el hombre que ella esperaba de mí, o quizás el hombre que ella veía en mí. Quizás la culpa por mis yerros, tan constantes y tan míos.
En otro momento, la pude ver moviéndose, y me sentí tan atraído. El balanceo de sus caderas, y todo el bagaje mental, salieron a sopapearme de erotismo. Deseche la idea de inmediato. La había amado, probablemente sea por amor que no quiero poseerla, no quiero intimar con ella, estoy seguro de que sería insuficiente. Y no sería digno de ella, ni de mí. Pero no podía evitar pensar en su piel que es tan suave, y llena de pecas, su sonrisa, su pelo que siempre huele al cielo, la suavidad de sus dedos finos, era todo. Todo ella era la misma mujer y a la vez diferente. Yo sabía que aunque ahora pudiera amarla, seria la extrapolación del ayer, a un futuro con pinta de callejón sin salida. Mientras la música sonaba, yo pensaba, me escapaba un poco de la situación, pero la atracción era más fuerte. Tuve que hablar, y calle. o tuve que callar y hable. El hecho es que nada de lo que dije hizo nada de beneficioso. Ella no me odia, ella no me ama. Simplemente, soy el EX.

No hay comentarios:

Publicar un comentario