"(...)No es
siempre fácil escribir, sabiendo que el peso que adquieren las palabras
no puede ser ignorado. Sin embargo, pocas cosas hallo más tortuosas que
la auto-censura. Esto de las cosas que más me rompen el esquema:
Entonces, estás con un hombre, o una mujer, ¿y? ¿Acaso es necesario
andar pregonando por ahí con quién está o deja de estar? ¡Qué les hace
pensar que me interesa saber de su vida íntima!, ¿acaso me vieron
preguntando? El solo hecho de que seas libre tendría que hacerte lo
suficientemente capaz de llevar una parte de tu vida en forma privada,
pero no, existe una necesidad de mostrar, de ser o de parecer al menos.
Ignoradas las buenas costumbres, y obviados los mínimos niveles de
confianza, me apesto de la gente haciendo alarde de su sexualidad.
Porque una actividad consensuada, que trae placer no será ni sería una
de las experiencias que el mundo se ande prohibiendo. Creo
fehacientemente que el machismo y el feminismo son una cuestión de
debilidad de carácter del individuo, en la cual como individuo según su
sexo trata de aglomerarse tras una idea, dejando la crítica y aceptando
verdades, como cualquier otra religión. Es increíble y desesperante que
también intenten censurar palabras. Por otro lado, otra cosa que nos
esta arruinando el lenguaje es el racismo. Resulta que ahora te miran
mal si decís negro. Mi abuela me decía Negro! mi vieja me decía Ch'e
Camba que significa mi negro en guaraní. Cuánto va a pasar hasta que se
termine por prohibir la palabra? Como si uno por ser suficientemente
diferente a la media no vaya a entender lo que es no ser igualito al
resto. Todo esto, pasa únicamente por la poca autoestima, de las
personas. Incluyendo el hecho de que las mujeres vean la necesidad de
decir que son iguales a los hombres, cuando todos saben que son
diferentes, con diferentes capacidades y habilidades, ¡y eso es lo bueno
de la cuestión! Desde donde veo, la puja feminismo-machismo está más
hecha para separar que para unir. Me encantaría que viéramos, mujer y
hombre, en sexo como el punto medio donde nos encontramos y que todas
las cualidades y peculiaridades participan, y hay otro tipo de conexión.
Después del sexo, los niveles de endorfinas liberados en el cerebro
produciendo felicidad, sumado al calor humano, muy probablemente sea el
mejor momento para buscar ponerse de acuerdo, aunar criterios,
intercambiar filosofías, dejando la ropa, el sexismo y los prejuicios de
lado, hablar desnudos, si la idea no es encarcelar al otro en el dogma;
o simplemente estamos hablando de otra cosa" dije mientras me ponía mi
sombrero negro. El efecto de las endorfinas había concluido. Inútil
hablar de discreción con alguien que no la milita.
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