lunes, 24 de noviembre de 2014

Monólogo final preludio de fuga

"(...)No es siempre fácil escribir, sabiendo que el peso que adquieren las palabras no puede ser ignorado. Sin embargo, pocas cosas hallo más tortuosas que la auto-censura. Esto de las cosas que más me rompen el esquema: Entonces, estás con un hombre, o una mujer, ¿y? ¿Acaso es necesario andar pregonando por ahí con quién está o deja de estar? ¡Qué les hace pensar que me interesa saber de su vida íntima!, ¿acaso me vieron preguntando? El solo hecho de que seas libre tendría que hacerte lo suficientemente capaz de llevar una parte de tu vida en forma privada, pero no, existe una necesidad de mostrar, de ser o de parecer al menos. Ignoradas las buenas costumbres, y obviados los mínimos niveles de confianza, me apesto de la gente haciendo alarde de su sexualidad. Porque una actividad consensuada, que trae placer no será ni sería una de las experiencias que el mundo se ande prohibiendo. Creo fehacientemente que el machismo y el feminismo son una cuestión de debilidad de carácter del individuo, en la cual como individuo según su sexo trata de aglomerarse tras una idea, dejando la crítica y aceptando verdades, como cualquier otra religión. Es increíble y desesperante que también intenten censurar palabras. Por otro lado, otra cosa que nos esta arruinando el lenguaje es el racismo. Resulta que ahora te miran mal si decís negro. Mi abuela me decía Negro! mi vieja me decía Ch'e Camba que significa mi negro en guaraní. Cuánto va a pasar hasta que se termine por prohibir la palabra? Como si uno por ser suficientemente diferente a la media no vaya a entender lo que es no ser igualito al resto. Todo esto, pasa únicamente por la poca autoestima, de las personas. Incluyendo el hecho de que las mujeres vean la necesidad de decir que son iguales a los hombres, cuando todos saben que son diferentes, con diferentes capacidades y habilidades, ¡y eso es lo bueno de la cuestión! Desde donde veo, la puja feminismo-machismo está más hecha para separar que para unir. Me encantaría que viéramos, mujer y hombre, en sexo como el punto medio donde nos encontramos y que todas las cualidades y peculiaridades participan, y hay otro tipo de conexión. Después del sexo, los niveles de endorfinas liberados en el cerebro produciendo felicidad, sumado al calor humano, muy probablemente sea el mejor momento para buscar ponerse de acuerdo, aunar criterios, intercambiar filosofías, dejando la ropa, el sexismo y los prejuicios de lado, hablar desnudos, si la idea no es encarcelar al otro en el dogma; o simplemente estamos hablando de otra cosa" dije mientras me ponía mi sombrero negro. El efecto de las endorfinas había concluido. Inútil hablar de discreción con alguien que no la milita.

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