lunes, 24 de noviembre de 2014
Fusilado por mis ideas
Sé que las ideas van a matarme. Las he escuchado, murmurando bajo en mi
cabeza. Sé juntan como un conjunto de matones, en una esquina de mi
cerebro, y vestidas de rojo o disfrazadas de anarquistas me tiran besos
para engatusarme. Paséanse por la vías del pensamiento y de tales
vividos plumajes, pasan una y otra vez enamorándome lentamente. Sonríen
con sus ojos de cuarto menguante, y fuman chinos interminables con
elegancia criminal. Dudo que sea, una sorpresa para ellas, que yo sepa
que quieren matarme, pero no les molesta, sabiendo mi condición de héroe
Griego fuera de tiempo y espacio. Ellas saben de la irresistible miel
que secretan, tan poderosa, que me deja atado de pies, o de conciencia; y
cuando los vapores llegan como nubes, para nublarlo todo, me agarran
fuerte de la mano, ¡Las muy hijas de puta!, para poder decir: "siempre
hemos estado contigo". Mil veces. Mil veces fingieron morir en alguna
persecución, sin poder mantener cerrados los ojos ni acallar su risa,
ante mí, su objeto de deseo. Mil veces han me pateado el tablero con
aires gengiskhianos. Mil veces. Malditas ideas. Van a terminar por
matarme. Lo sé.
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