lunes, 24 de noviembre de 2014

Juguetes Rotos.

Me encantan. Hay algo en los juguetes rotos, que los hace especiales, sino, serian el típico caso de un juguete inmaculado, sin historia, sin pasado... quizás. El roto no. Dueño de una vida, de una historia propia con su dueño. Cada vez que veo uno, me tiento, me imagino, como ese muñeco perdió la pierna. Como ese auto, que esta sin una rueda, esta esperando que venga el auxilio mecánico y nunca llega.
Ningún juguete inmaculado sera jamas comparable con el soldadito roto de plomo. Nadie es mas heroico que un Quijote sin lanza que aun lucha romanticamente, sin Sancho, sin perro quien le ladre, pero en pose. Los juguetes rotos, te pueden ensenar que, aunque los quieran dejar en el fondo del cajón, o la bolsa, tienen charm, magia, nostalgia, todo eso, entonces ahí ves que los valores, están en la cabeza.
Cambian de forma, cambian de estilo y al final, como vos, cambiaron completamente. Tal vez no te reconozcas en esas cosas viejas que están guardadas en una caja en un ropero para no ser buscadas. Por el contrario. No es necesario que pase. Pero... si te da el placer de acordarte de que te divertiste, que jugaste con el, y sobre todo, que ahora, a través de los años, no lo pudiste tirar. Esta roto. Tu vieja te dijo mil veces, tira esa basura. La miras con cierto desagrado, agarrándolo fuerte, pensando: Que sabe ella, de las historias que hemos vivido.

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