Salgo del departamento; controlo mis bolsillos, la billetera, la llave,
los puchos, el encendedor. Esta todo, o no, vuelvo, busco un buzo y
vuelvo a salir. Camino rápidamente los 4 pasos del pasillo hasta el
ascensor, y paro ahí. Llamo al aparato apretando el botón rectangular, y
una luz responde, junto con el ruido, en segundos el ascensor esta en
el piso.
Subo al ascensor, cierra la puerta. Ese cartel de no fumar, ese cierre
bien la puerta debajo. La revisión que le faltan dos meses. Se me escapa
una sonrisa, de pensar que absurdo terminar muerto en una caída de
ascensor. el pensamiento se hace infinito junto con el viaje de 8 pisos.
Fueron horas, o no fue nada... al abrir la puerta un vecino.
Buenas noches! digo con la mirada enfocada en los ojos del anciano. El
anciano no contesta. Es asiático, probablemente no me entiende, y no
alcanza para que me confunda con un indochino. Me limito a sonreír y
buscar en mi bolsillo las llaves. El frío aúlla por abajo de la puerta.
Al salir, me invade una idea de comer algo caliente. No hago más de
cuatro pasos, sin evitar sentir como un aljibe en la boca. Al salir,
pocos autos, poca gente, realmente mi barrio no se parece a sí mismo
después de las 7. Empiezo a caminar pensando en la comida. Esquivo un
auto al cruzar en la esquina y paso por el club y el bar, saludo al cana
y el cana responde, puede que nadie está tan loco como para saludar a
una cana, salvo que seas su jefe, o un superior, en cual caso, sentir
cómo se les frunce el culo da cierta gracia que puede ser guardada para
más tarde, donde no oigan ni vean la risa que provoca. Segundo cruce, el
bar pool. Entro, pido cerveza. la cerveza viene rápido, se acaba rápido
y el hambre se acentúa. Me advierten, en 10´ cerramos. No hay mani.
Vuelvo a salir. Camino hasta el resto chino. Me siento en una mesa.
Bueno me siento en una silla en una mesa dentro del resto. No sabía qué
pedir, entonces me pongo a preguntarle a la cajera qué podía pedir para
comer. Será arroz con camarones y verduras en una cajita y con palitos o
tenedor. 20 pesos. Justo cuando estoy saliendo, pude ver un grupo de
zombies, caminando hacia mí. Empiezo a correr, sigo corriendo, llego al
edificio. Me tiemblan las manos y se me caen las llaves, tardo en poder
embocar la llave, logro pasar y huyo hasta el ascensor, y cuando estoy
subiendo, el ascensor se para por un corte de luz. Escribo esto desde mi
celular, amigos, díganme si es sólo un mal viaje, o si realmente
estamos jodidos. Creo que voy a quedarme aquí por un rato. desde el
cuarto piso, estoy lejos de mi bate.
Sonrio pensando en el absurdo de esta caja de comida china para zombies.
Yo. Deseando que los zombies sean Veganos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario