lunes, 24 de noviembre de 2014
Mi amor, tenemos que hablar.
Hola! bueno, nada, o sí un poco, te quería decir que soy un poco muy
contradictorio. Mis horas son segundos mal contados, amontonados y
colgados en un reloj de pared sin pilas, pero ojo, siempre hay un par de
pilas nuevas en el cajón de la mesa de luz. Odio las mesas de luz, ¡son
poco prácticas! prefiero las mesas ratonas. El mate: sin azúcar, pero
con bizcochitos dulces, y de agua, También. Es que a veces soy
redundante, y pido pollo con repollo. ¡Y tan poco!, tampoco no soy
cabulero pero dicen Menem y me toco un huevo, como ahora, bueno, sí, no
es muy delicado, pero a veces me comporto demacrado como un señorito
inglés, y me he pasado toda la vida viviendo a lo nacional e
(im)popular, ahora tengo celular y ando desconectado. A veces me rayo,
pero casi siempre ando de buen humor y me gusta Cristina pero no los
Cristinistas, igual que el Papa, pero no los Cristianos. Quiero paz y me
preparo para la post-guerra. Me molesta que me espíen, entonces espío a
los que nos espían, digo que quiero la verdad, pero no digo mi nombre
real, ni muestro mi cara. A veces acuso y juzgo, y me quejo de que la
sociedad me juzgue de injusto y juzgo a esa sociedad que me juzga, como
injusta. A veces pienso que pensar en nada es imposible, y nada es más
posible que no pensar con la persona correcta al lado. A veces no pensar
es pensar demasiado para mí. Por suerte, que me di cuenta de todo. Si
no seguía pensando que era normal todo esto de pensar que es una mierda
no saber si tenes contradicciones constantes o doble personalidad.
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