lunes, 24 de noviembre de 2014
Balas de Tinta
Hoy estoy listo para inmolarme acá. Tengo el tintero lleno, y voy a
disparar. Mi lápiz, como un fusil roto, descansa sin punta y sin
sacapuntas, en la taza sin oreja que ahora es lapicero. Es inevitable,
voy a dispararte con mis balas de tinta, y voy a apuntar a tu corazón;
si los tiros son por elevación, y ya que la gravedad, aquí, no existe,
puede que lleguen a tu cabeza. Voy a dispararte con la mañana, y los
mates, llenos de frases inequívocas del pensamiento real que me
caracteriza de imberbe. Inocuo mi sentido del terror, me fulmina el
deseo de seguir y seguir disparándote con mis balas, y ver como una a
una te producen sentires y placeres, aunque esporádicos placeres y
suaves desencantos sobre los orrores ortográficos. Voy a disimular que
estoy baleado. Voy a disimular que me atravesaron como a un colador, que
tus balas de tinta me llegaron al corazón, y que esta es una represalia
con amor, porque voy a dispararte con balas de tinta. Hoy voy a
masacrar tus penas. Hoy se va al exilio el dolor.
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