-Estas listo para la muerte?
-Imagino el campo verde, y el agujero
sobre la tierra. Estan todos ahí, formando un circulo rectangular, a
medias soriendo, algunos llorando, abrazos y pañuelos por todos lados. Y
yo ahí tirado en el centro de todo.
Mi media sonrisa: mi escarapela, perdida para siempre. Pies descalzos y la ropa mas comoda para no moverme mas.-
-Adonde vas a ir? -alguien pregunta-
Adonde voy? a la tierra de los submarinos, donde nadie sufre ni mira para abajo.
(Oh dulce muerte, acuestate conmigo por ultima vez. No dejes que me escape otra vez. )
-Y que va a pasar?
-Los
veo mirando sin entender. Mirandose como los restos de la revolucion.
El sepulturero, el unico que no va a derramar lágrimas saladas,
soportara como una estatua los lamentos y letanías, junto con el cura,
cubierto de mantas blancas, rojas y doradas. Todos los simbolismos de la
vida, dentro de la despedida de los mortales.
El doctor, la viuda,
los hijos, los amigos, los amores, las pasiones, las flores y el campo
cubierto de flores de frutilla, el cielo de mermelada de arándanos,
ciruelas y duraznos pintadas sobre la tostada del horizonte.
Y que esperas de todo esto?
-Esperare,
que el taxidermista se olvide de mi, todo lo que fui, no es lo que
queda, entonces que deje mis huesos ir, junto con mi carne y ser roída y
podrida y ser en el mejor de los casos, alimento de gusanos, no quiero
esperar a su resurrección de la carne. En una urna tampoco.
-¿Entonces?
-Solamente, déjeme ser.
-Eso es mucho.
-y no me conformara con menos.
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