Buscara
desganado en su bolsillo un poco de ganas que sacar con parsimonia, y
con dolor, sonreirá al sol que se esta escondiendo en alguno de sus
poemas.
Me pinta un Paisaje Andaluz, para que deje de lado el pensamiento sudamericano de orgullo independentista y entre a ver que me espera ahí, en ese Paisaje Bretón. Me deja el Apunte Callejero, para que no me asuste cuando en la esquina mi sombra se separe de mi y se suicide bajo el tranvía.
Me advirtió Sevillano, que algunas mujeres usan de alfiletero el corazón, y que ante los altares se licua el sexo de las mujeres frente a las costillas sangrantes del crucificado, cuando los curas mastican un sermón como si fuera goma de mascar.
Con él viajé a Rio de Janeiro, para probar el café de cuatro mil reis solo para perfumar todo un barrio por diez minutos, y el pan de azúcar montado en el cable carril, y pude pasar mi vida oliendo el perfume a jazmín de esas calles; y en Otro Nocturno, me hizo pensar en esconderme de la noche bajo los arboles, para disimular un poco mi existencia.
Me viste enojado y me enseñaste a inmortalizar esa energia, y me dejaste que sonria al desearle al objeto que hasta los faroles lo corran a patadas y que su mujer lo engañe hasta con los buzones.
Todo desde el mismo lugar. Me halle Pedestre, mirando a la mujer que se tragaba el quiosco, feliz de reconocer Buenos Aires.
De mujeres, Espantapájaros cuando me hablo dijo:
\"No se, me importa un pito tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no
les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar\"Y le di la razón(como si la necesitara), pero ya no estaba mas.
Olivero se las tomo. Me dejo unos libros para adorar.
Me pinta un Paisaje Andaluz, para que deje de lado el pensamiento sudamericano de orgullo independentista y entre a ver que me espera ahí, en ese Paisaje Bretón. Me deja el Apunte Callejero, para que no me asuste cuando en la esquina mi sombra se separe de mi y se suicide bajo el tranvía.
Me advirtió Sevillano, que algunas mujeres usan de alfiletero el corazón, y que ante los altares se licua el sexo de las mujeres frente a las costillas sangrantes del crucificado, cuando los curas mastican un sermón como si fuera goma de mascar.
Con él viajé a Rio de Janeiro, para probar el café de cuatro mil reis solo para perfumar todo un barrio por diez minutos, y el pan de azúcar montado en el cable carril, y pude pasar mi vida oliendo el perfume a jazmín de esas calles; y en Otro Nocturno, me hizo pensar en esconderme de la noche bajo los arboles, para disimular un poco mi existencia.
Me viste enojado y me enseñaste a inmortalizar esa energia, y me dejaste que sonria al desearle al objeto que hasta los faroles lo corran a patadas y que su mujer lo engañe hasta con los buzones.
Todo desde el mismo lugar. Me halle Pedestre, mirando a la mujer que se tragaba el quiosco, feliz de reconocer Buenos Aires.
De mujeres, Espantapájaros cuando me hablo dijo:
\"No se, me importa un pito tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no
les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar\"Y le di la razón(como si la necesitara), pero ya no estaba mas.
Olivero se las tomo. Me dejo unos libros para adorar.
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