Hay mi negra!, que te veo bailar y se me cierra la memba de palabras y
se me cae la mandibular de admiracion. Es que brillas, mi amor. Suave,
como con pies de algodón, te deslizas por el roble de eslavonia como el
vino se desliza por las gargantas dejando una estela de sabor sabroso.
Hace
media hora te vi llegar, y si bien cruzamos mirada, el grandote de la
pista me gano de mano. Y no es que me sienta celoso, pero vine sin
gamulan.
Lo quisiera comentar, es que te veo bailar y me reprocho
todavía estar con el lapiz y el cuaderno, antes de tenerte cerca
bailando. Cuantas veces mas tiene que pisarte para que lo mandes a
sentar? o le digas gracias? Dale, fletalo al pata-dura. Yo se, corro el
riezgo de que la pasión me ponga grasa, es que me escape de una
comparsa, y soy mascarita suelta.
Vamo\' a bailar, morocha, vamos a
dejar amor y viruta tras los pasos. Vamos a prendernos fuego en tres
canciones seguidas. Tres, la cuarta es de despedida. Si nos vamos juntos
no pasa del mediodía. Por eso, bailemos dos rondas. Dejemos que el
diablo meta la cola, para que nosotros metamos la pata. Me quiero
olvidar una alpargata bajo tu cama para volver a buscarla. Y bailar.
bailar hasta amarte, y amarte hasta que ya no sea.
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