Mañana la voy a ver, va a pasar por esa puerta y va a ver mi vida como lo que es: Un montón de escombros.
Uno
montón de escombros... que generoso. Soy generoso hasta conmigo mismo,
indulgente, como si lo necesitara. Es innegable mi estado de abandono.
Pero la casa... se cae a pedazos.
Ella es fundamental en todo este
esquema, era el corazon de este hogar, por lo visto. Nada tiene tanto de
lindo, ni tanto de necesario, como su cuento de hadas, que era real,
real e invocado sobre el suplicio del amor de alguien, de alguno, quizas
de ella mas que mio. Lo real era que necesitaba verla, necesitaba que
estuviera aca. y ella tal vez necesitara verme. Muy probablemente no
como yo espero. Y probablemente desencaje. Pero es esperable que ella
entienda, siempre entendió, siempre ME entendió, siempre quiso. Quizás
yo tenga que entenderla un poco mejor, ya que no pude entenderla un poco
mas. Quizás tenga que callar un poco y volverla a abrazar. Es que no
quiero que llegue el momento, porque se va a terminar, se que la voy a
abrazar, y se que se va a ir, y nada de todo esto va a cambiar, pero yo
voy a decir que la volví a ver, que ya no estaba igual, que no quiere
mas lo de ayer, que no quiere volver a atrás y yo con los escombros de
ayer, todavía mirando hacia atrás.
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