viernes, 19 de diciembre de 2014

Cuentos rotos, dados vuelta.

Había decidido dejar el grillete en casa y salir, solos. Le dije eso cuando la llame: que tal si salimos solos?
La veo llegar, esplendida, con sus perlas blancas y sonrisa diamantina, solo para descubrir que en su mano venia El,  medio cuchara, medio espejo.
Ella y su espejito." Mira que lugar tan bonito", decia a la primera foto q posteo desde el lugar, y luego, como era de esperar, a cada pregunta interesante salio airosa al esquivarlas y responder a ese espejo negro, que le gritaba en lenguaje de robots, "estoy acá, tócame tócame" cada dos minutos y medio.
Ante mi incredulidad, no había nada que la pudiera abstraer de el singular e inescrupuloso animal digital.
Quien esta a cargo en este lugar?  pense, y halle respuesta en la siguiente acción, cuando otra vez, el espejo negro tomo otra foto del lugar.  Minuto a minuto, quería capturar su vida.
Para mal, un trío, tan aburrido.
Claro que, después de un rato, se fue todo mi interés, y nada tenia sentido. Deje propina y pagamos, ella dijo: "que bien la pasamos". Le di un beso, garchamos;  y me deslice sobre el parquet, a sabiendas de que el fin se aproximaba, y que yo solo ocupaba un lugar secundario en la obra. Ella y su celular, son el uno para el otro.

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