jueves, 18 de diciembre de 2014

Se olvidaron.

Que esperar cuando no se puede esperar nada. Eso mismo. Una sorpresa. Nada parece tener ya el peso que solía tener antes.
He visto mil palabras bastardeadas, inutilizadas, melladas, destruidas de su significado. Me han llamado Amigo sin conocerme. Me han perjurado  mirandome a los ojos.
Han olvidado ser personas, me pregunto ahora, ¿como pretender que recuerden como ser amigos?
Creo, no pueden ver, mas allá de la caparazón de prejuicios y toda esa capa de inseguridades tras la que se esconden, como si no fuera una respuesta valida lo que realmente piensan.
Es la gran verdad de esta historia humana llena de hipocrecia. Dudo que hasta con una mascara el hombre diga la verdad. Dudo que desnudo, el hombre diga la verdad. Dudo que el hombre recuerde que es la verdad.
 Y aunque supiera, ¿podrían manejarla?
 Que pasaria si de repente, solo por jugar, un dia, se nos ocurriera a todos olvidarnos de que nos importa lo que piensan los demás. Cuanto daño hace la verdad. Porque le tienen tanto miedo. Cuando, y sobre todo, por que nos volvimos una sociedad que pretende la aceptación de los pares, la reafirmación del individuo como ente de consumo, y la incapacidad total de sentir a otro ser humano, sin otra idea que no sea la de concebir una pareja. 

Tanta conexión, nos dejo solos.

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