Que esperar cuando no se puede esperar nada. Eso mismo. Una sorpresa. Nada parece tener ya el peso que solía tener antes.
He
visto mil palabras bastardeadas, inutilizadas, melladas, destruidas de
su significado. Me han llamado Amigo sin conocerme. Me han perjurado
mirandome a los ojos.
Han olvidado ser personas, me pregunto ahora, ¿como pretender que recuerden como ser amigos?
Creo,
no pueden ver, mas allá de la caparazón de prejuicios y toda esa capa
de inseguridades tras la que se esconden, como si no fuera una respuesta
valida lo que realmente piensan.
Es la gran verdad de esta historia
humana llena de hipocrecia. Dudo que hasta con una mascara el hombre
diga la verdad. Dudo que desnudo, el hombre diga la verdad. Dudo que el
hombre recuerde que es la verdad.
Y aunque supiera, ¿podrían manejarla?
Que
pasaria si de repente, solo por jugar, un dia, se nos ocurriera a todos
olvidarnos de que nos importa lo que piensan los demás. Cuanto daño
hace la verdad. Porque le tienen tanto miedo. Cuando, y sobre todo, por
que nos volvimos una sociedad que pretende la aceptación de los pares,
la reafirmación del individuo como ente de consumo, y la incapacidad
total de sentir a otro ser humano, sin otra idea que no sea la de
concebir una pareja.
Tanta conexión, nos dejo solos.
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