viernes, 19 de diciembre de 2014

Esta noche, el amor

Había prometido no volverse a enamorar.
Pero...
Pero el amor a veces entra por el oído. Y con ese suspirar en su oído, como no se va a enamorar. Por eso, juntamente. Por el suspiro de un bandoneón cansino.
Así descubrió los amores de tres minutos. Casi de casualidad, cuando
buscaba abrazos gratis. Después de reactivar y devolver su corazon al
tun tun original, alejarlo del rigor mortis fue, nuevamente, pura
casualidad.
El diablo metió la cola, le hechizo las gambas, le robo el cierre de su sonrisa;  y le dio amores fugaces.
Por lo general. 
El amor entra por el oido y  dura poco, lo sabe. Igual, que intenso: amar para olvidar, o no olvidar nunca.
Ya no imagina como vivir sin todo eso.
Vive con un registro infinito de todos los abrazos dados y recibidos, tres minutos de amor nacional y popular, con extranjeras, con las pibas de barrio, o con una momia-amor bailarina de tango, milonguera fiel. Pero nunca, o mas bien casi nunca, una mina de cartón.
Por eso siempre responde, cuando le van a preguntar:
Que haces esta noche? Esta noche, el amor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario