Natural, como un humano. Así se ve para mi un hotel. Es el conjunto de
un montón de sistemas, integrado por un montón de partes, que sumadas,
dan un resultado mucho mas grande que si todas las partes trabajaran por
separado y su resultado fuera sumado.
No quiero hablar del hotel. O
de los hoteles en general, pero se me hace imposible no mencionarlo
cada vez que pienso en mi mentor.
Arturo.
Arturo es un grande,
aunque de estatura es mas bien pequeño, tiene un bigote con algunas
canas, y siempre esta impecable. Inmaculado. De traje y corbata, y con
la mejor onda. El profe Arturo trabajo en hoteles, y sabe todo ( y mas)
de lo que hay que saber de ellos.
Estuvo ahí, y nos contó que paso
cada vez que la Historia Argentina se conmociono, la muerte de Evita, el
mundial del 78 por mencionar algunos.
No hay nadie que se olvide de
Arturo. Y del Bello Arturo, su hotel, y sus personajes que aprendimos a
amar. La chola. la mucama del hotel. Tiburcio, el recepcionista, entre
otros y todos ellos vinieron a la vida para explicarnos como funciona un
hotel. Cual es el rol de cada persona, nos trasmitió pasión por la
excelencia, en simples charlas. Nos hablo de la importancia de la
elegancia y la gracia de la simpatía, que la sonrisa natural gana mas
que nada, y que recordar a los clientes, nos termina por hacer su
familia, o mas que su familia, amigos íntimos.
Es que en el hotel pasa de todo, como en la vida. Y para vivir, se necesita aprender mucho.
Enamorar
a una mujer es trabajo de todos los días, me dijo, mencionando cuanto
ama a su mujer. Los valores que reforzó, me sirvió mucho en general, y
aunque hoy ya no pienso en trabajar en la industria del turismo, utilizo
todo lo que aprendí con el y la verdad, siento tanta gratitud, tanta
generosidad de su parte, que me es prácticamente imposible no
mencionarlo hoy, que gracias a una película, El Gran Hotel Budapest, vi
lo mucho que aprendí de el, lo muy identificado que me sentí en la
película, y lo mucho que extraño escucharlo hablar, o entrar a clases
para que todos nos sumiéramos en el mas increíble encanto, aprender
embelesados, escuchando una fabula, como si fuéramos pequeños y el ahí,
adelante de todos, tejiendo todos los relatos de la vida, en un hotel
donde se mezclaba la excelencia de servicio, el amor entre los empleados
y el standard de calidad, que no podia ser subestimado. Un educador, un
formador de profesionales, y un grande de la vida pero sobre todo un
Hotelero.
Hoy, estoy seguro, que a cualquier hotelero que haya pasado
por la UnQui o la Suisse, tiene algo en común si menciona a Artur, El
profe. A quien le estoy tan agradecido por todo lo que me brindo
incontables veces.
Los homenajes se hacen en vida.
Muchas Gracias Arturo!
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