viernes, 19 de diciembre de 2014

Mi mentor.

Natural, como un humano. Así se ve para mi un hotel. Es el conjunto de un montón de sistemas, integrado por un montón de partes, que sumadas, dan un resultado mucho mas grande que si todas las partes trabajaran por separado y su resultado fuera sumado.
No quiero hablar del hotel. O de los hoteles en general, pero se me hace imposible no mencionarlo cada vez que pienso en mi mentor.
Arturo.
Arturo es un grande, aunque de estatura es mas bien pequeño, tiene un bigote con algunas canas, y siempre esta impecable. Inmaculado. De traje y corbata, y con la mejor onda. El profe Arturo trabajo en hoteles, y sabe todo ( y mas) de lo que hay que saber de ellos.
Estuvo ahí, y nos contó que paso cada vez que la Historia Argentina se conmociono, la muerte de Evita, el mundial del 78 por mencionar algunos.
No hay nadie que se olvide de Arturo. Y del Bello Arturo, su hotel, y sus personajes que aprendimos a amar. La chola. la mucama del hotel. Tiburcio, el recepcionista, entre otros y todos ellos vinieron a la vida para explicarnos como funciona un hotel. Cual es el rol de cada persona, nos trasmitió pasión por la excelencia, en simples charlas. Nos hablo de la importancia de la elegancia y la gracia de la simpatía, que la sonrisa natural gana mas que nada, y que recordar a los clientes, nos termina por hacer su familia, o mas que su familia, amigos íntimos.
Es que en el hotel pasa de todo, como en la vida. Y para vivir, se necesita aprender mucho.
Enamorar a una mujer es trabajo de todos los días, me dijo, mencionando cuanto ama a su mujer. Los valores que reforzó, me sirvió mucho en general, y aunque hoy ya no pienso en trabajar en la industria del turismo, utilizo todo lo que aprendí con el y la verdad, siento tanta gratitud, tanta generosidad de su parte, que me es prácticamente imposible no mencionarlo hoy, que gracias a una película, El Gran Hotel Budapest, vi lo mucho que aprendí de el, lo muy identificado que me sentí en la película, y lo mucho que extraño escucharlo hablar, o entrar a clases para que todos nos sumiéramos en el mas increíble encanto, aprender embelesados, escuchando una fabula, como si fuéramos pequeños y el ahí, adelante de todos, tejiendo todos los relatos de la vida, en un hotel donde se mezclaba la excelencia de servicio, el amor entre los empleados y el standard de calidad, que no podia ser subestimado. Un educador, un formador de profesionales, y un grande de la vida pero sobre todo un Hotelero.
Hoy, estoy seguro, que a cualquier hotelero que haya pasado por la UnQui o la Suisse, tiene algo en común si menciona a Artur, El profe. A quien le estoy tan agradecido por todo lo que me brindo incontables veces.

 Los homenajes se hacen en vida.

 Muchas Gracias Arturo!

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