Empieza todo tan lindo. Duraznos con crema y Moet Chandon. Un diploma
sin colgar de la facultad de medicina, y un mundo de preguntas sin
contestar. Empieza, todo tan lindo, como la obertura de una opera, sin
dejar espacio a la duda: La felicidad-cree- esta ahí, y no quiere dar
vuelta la pagina.
El amargo no aparece. No. Sus besos son dulces
como bolas de melon, o sandias. Sin semillas. El amargo no aparece,
porque es dulce el néctar del amor que secretan con besos a hurtadillas.
No es primavera. Y ellos que hacen florecer todo.
Pero en el fondo,
algo molesta. Como una contractura. Los hábitos mundanos, a veces,
demasiados, la confunden. Le dejan pensando que no es todo tan dulce ni
es todo tan idílico.
Empieza todo tan lindo, si, pero cuanto dura?
Eso que empieza tan dulce y termina tan amargo como un limón podrido.
Todo
lo que es dulce, termina amargo, piensa, y se cree con el mismo poder
de Midas, solo que en vez de oro, todo lo que toca lo hace mierda.
Condenada a chupar limones, se piensa, no merece esa suerte.
Y ahí ve llegar a otro, con sal y Mezcal. Y fin la historia se acaba.
No hay comentarios:
Publicar un comentario