viernes, 19 de diciembre de 2014

El amor dura para siempre (y para siempre, casi siempre son cuatro dias)

Empieza todo tan lindo. Duraznos con crema y Moet Chandon. Un diploma sin colgar de la facultad de medicina, y un mundo de preguntas sin contestar. Empieza, todo tan lindo, como la obertura de una opera, sin dejar espacio a la duda:  La felicidad-cree- esta ahí, y no quiere dar vuelta la pagina.
El amargo no aparece. No. Sus besos son dulces como bolas de melon, o sandias. Sin semillas. El amargo no aparece, porque es dulce el néctar del amor que secretan con besos a hurtadillas. No es primavera. Y ellos que hacen florecer todo.
Pero en el fondo, algo molesta. Como una contractura. Los hábitos mundanos, a veces, demasiados, la confunden. Le dejan pensando que no es todo tan dulce ni es todo tan idílico.
Empieza todo tan lindo, si, pero cuanto dura?
Eso que empieza tan dulce y termina tan amargo como un limón podrido.
Todo lo que es dulce, termina amargo, piensa, y se cree con el mismo poder de Midas, solo que en vez de oro, todo lo que toca lo hace mierda.
Condenada a chupar limones, se piensa, no merece esa suerte.
Y ahí ve llegar a otro, con sal y Mezcal. Y fin la historia se acaba.

No hay comentarios:

Publicar un comentario