jueves, 18 de diciembre de 2014

Chino de Amor.

Hace ya varios miles de años, en China, existió un joven llamado Wei Gu. Wei Gu era un simple muchacho, segun algunos historiadores, para otros, una persona influyente. En realidad no se menciona a Wei Gu expecificamente, pero su historia, es conocida por al menos mil trecientos millones de personas.
Se cuenta, no obstante, que cierto día había un anciano bajo la luna, leyendo un libro de tapa roja. El anciano, vestido con ropas de monje, leía y sonreía mientras Wei Gu lo observaba atentamente; cuando volvía de quien-sabe-que lugar y de vaya-a-saber-uno de hacer que.
La calva cabellera del anciano, su poco espesa y larga barba intrigo al joven.
Dudo un momento. Miro detenidamente y se acerco.
Pregunto al anciano que era aquel libro que lo maravillaba y lo hacia feliz de esa forma. El anciano respondió:
-es el libro del matrimonio.-dijo esbozándole la mas tierna de las sonrisas.
-y que hay en el?-pregunto el joven, interesado por la bondad del monje
-puedo decirte con quien vas a casarte.-
Wei Gu permaneció estático, mientras miraba a los ojos del anciano, respondió suavemente.
-Si. Quiero saber.
Entonces, el anciano dio vueltas a las pagina de su libro rojo, hasta que finalmente encontró el nombre de Wei Gu, y le señalo a mano abierta.
-tu te casaras con aquella niña que va alla.- respondió
Wei Gu miro con desprecio a la niña, no le pareció digna de el.
Volvió pensando, en su pelo enredado, su pobre vestimenta, y decidió no aceptar su destino.
Había decido que la única forma de hacerlo era matarla.
Se preparo entonces, con un cuchillo arrojadizo. Justo cuando iba corriendo a lanzar el cuchillo, las fortunas decidieron jugarle una broma y hacerlo tropezar.
La habilidad de Wei Gu con el cuchillo, sin embargo era suprema. Tanto que el cuchillo fue lanzado y golpeo a la chica, dejando un charco de sangre.
Wei Gu desapareció por un tiempo, trabajo como soldado, tambien como guardia para la dinastía Tang.
Cuenta la leyenda que cierto día caminando por un parque se cruzo con lo que para el fue la mujer mas hermosa. De inmediato, mando a uno de sus sirvientes a seguirla.
Cuando hubo de hubicar su casa. Se presento y pidio su mano. Su status de soldado imprimia honor a Wei Gu, y su padre acepto gustoso darle la mano de su hija.
Estaba enamorado, pero segun las tradiciones, no se perminte ver a la novia de cerca antes del matrimonio. Wei gu no imaginaba cual seria su sorpresa de dia de boda, cuando vio que su hermosa esposa tenia una cicatriz sobre la ceja.
En ese momento, Wei Gu recordó al anciano bajo la luna. Recordó lo que había hecho y lloro hasta haberse secado de lágrimas. Debió respetar la voluntad del anciano.
Se dice en China que desde entonces, su devoción y amor por su esposa fueron legendarios.
El anciano bajo la luna, Yue Xia Lao Ren se volvió una deidad para los que siguen el Tao, el hilo rojo con el que se lo pinta, ata a las parejas de los tobillos, y  es irrompible sin importar las distancias.
El resto es cuento chino, y todo lo demás también.

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