Todo ese amor que no te puedo dar, me quema.
Me quema en los labios,
los besos que no te doy, las palabras que no te digo rebotan en mi
mente indefinidamente, eternamente, endureciéndome la mirada, pero
haciendo temblar mi corazon. Indescriptible, la angustia que es no
poder tenerte a distancia de un abrazo a veces. Es devastador, no darle
bolilla a un asunto y que se vuelva una cosa tan persistente, y no poder
dejar de pensar en ello.
Que drama no poder mellar con el martillo
del tiempo, la espada del recuerdo que destranco de mi pecho. A veces te
pienso y creo en la eternidad, otros días, solo soy humano.
Tendría
que capitular, pero no soy apegado a esas costumbres, nunca aprendí a
rendirme, ni a darme por vencido, y sin embargo te he tenido y te he
perdido.
Mejor, no digamos nada.
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