viernes, 19 de diciembre de 2014

DIGAMOS

Todo ese amor que no te puedo dar, me quema.
Me quema en los labios, los besos que no te doy, las palabras que no te digo rebotan en mi mente indefinidamente, eternamente, endureciéndome la mirada, pero haciendo temblar mi corazon. Indescriptible,  la angustia que es no poder tenerte a distancia de un abrazo a veces. Es devastador, no darle bolilla a un asunto y que se vuelva una cosa tan persistente, y no poder dejar de pensar en ello.
Que drama no poder mellar con el martillo del tiempo, la espada del recuerdo que destranco de mi pecho. A veces te pienso y creo en la eternidad, otros días, solo soy humano.
Tendría que capitular, pero no soy apegado a esas costumbres, nunca aprendí a rendirme, ni a darme por vencido, y sin embargo te he tenido y te he perdido.
Mejor, no digamos nada.

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