jueves, 18 de diciembre de 2014

Vuelo inagural

Volar. El sueño de los hombres y los pájaros enfermos. Yo recuerdo mi primer vuelo. Lo recuerdo porque fue sin dudas uno de mis sueños desde que era un crío. Antes que eso, solo conocía despegar del suelo por unos instantes, sobre mi bicicleta, después de una larga carrera, y una rampa al final. La otra forma de volar hasta ese entonces, había sido saltar de la hamaca, ante la imposibilidad de darle una vuelta completa, hazaña realizada por tres de mis tíos en su infancia. yo era el volador.
Antes de eso, había subido una vez a un Hércules A130 del Ejercito Argentino, en el suelo, y me pude escabullir a ver la cabina. Eso era una nave, no me atrevía a tocar ningún botón, pero no me pude aguantar y me senté y agarre el mando. Desde ahí, volar, parecía estar a dos minutos de distancia. La teoría de la relatividad se puede aplicar a este momento, porque lo que parecieron 2 minutos de distancia a prima facie a la larga se veía mas bien como 4 años mas de espera.
El día de mi primer vuelo, que me había enterado que iba a ser un sábado temprano, estaba nublado. Un vuelo de diez minutos. Diez miseros minutos. Diez gloriosos minutos. Ahí estaba yo, en el segundo asiento de ese learjet para 12 personas.
El asiento. me dejaba ver justo la ventana y como la cabina estaba abierta, ver que se movia la trompa del avion. Hubo una vuelta al principio, corta, sobre el suelo y de pronto la aceleracion, me acuerdo la adrenalina de sentir como me hundia sobre la gomaespuma, un pequeño sacudon, y de repente, suspensión, como si alguien hubiera puesto pausa, o si fuera todo slowmotion. El piso alejandose cada vez mas. Yo sonriendo como loco, deseando que no se terminen nunca esos diez minutos. Ese ruido ensordecedor, las nubes a una mano de distancia, y nosotros envueltos en nubes. Cuando dejamos las nubes abajo, el espectáculo era maravilloso, cuando bajamos del nivel de las nubes y pude ver el Parana, con su melena de León, simplemente no tenia nada para decir.
 Cuando me quise dar cuenta de lo que estaba disfrutando, empezamos a bajar.
Bajar: parece que venís lento, pero de repente tocas el suelo y ves que venias a los tiros. Dimos una vueltita similar a la que habíamos hecho al principio y se abrió la puerta. bajamos por la escalera y mire al avión con una especie de admiración, le di las gracias a mi vieja.
Volar debe ser de las mas lindas cosas. Si te gusta viajar, por ahí entendes lo que digo, aunque los asientos de clase turista vengan con déficit de lugar para apoyar el traste.

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