Volar. El sueño de los hombres y los pájaros enfermos. Yo recuerdo mi
primer vuelo. Lo recuerdo porque fue sin dudas uno de mis sueños desde
que era un crío. Antes que eso, solo conocía despegar del suelo por unos
instantes, sobre mi bicicleta, después de una larga carrera, y una
rampa al final. La otra forma de volar hasta ese entonces, había sido
saltar de la hamaca, ante la imposibilidad de darle una vuelta completa,
hazaña realizada por tres de mis tíos en su infancia. yo era el
volador.
Antes de eso, había subido una vez a un Hércules A130 del
Ejercito Argentino, en el suelo, y me pude escabullir a ver la cabina.
Eso era una nave, no me atrevía a tocar ningún botón, pero no me pude
aguantar y me senté y agarre el mando. Desde ahí, volar, parecía estar a
dos minutos de distancia. La teoría de la relatividad se puede aplicar a
este momento, porque lo que parecieron 2 minutos de distancia a prima
facie a la larga se veía mas bien como 4 años mas de espera.
El día
de mi primer vuelo, que me había enterado que iba a ser un sábado
temprano, estaba nublado. Un vuelo de diez minutos. Diez miseros
minutos. Diez gloriosos minutos. Ahí estaba yo, en el segundo asiento de
ese learjet para 12 personas.
El asiento. me dejaba ver justo la
ventana y como la cabina estaba abierta, ver que se movia la trompa del
avion. Hubo una vuelta al principio, corta, sobre el suelo y de pronto
la aceleracion, me acuerdo la adrenalina de sentir como me hundia sobre
la gomaespuma, un pequeño sacudon, y de repente, suspensión, como si
alguien hubiera puesto pausa, o si fuera todo slowmotion. El piso
alejandose cada vez mas. Yo sonriendo como loco, deseando que no se
terminen nunca esos diez minutos. Ese ruido ensordecedor, las nubes a
una mano de distancia, y nosotros envueltos en nubes. Cuando dejamos las
nubes abajo, el espectáculo era maravilloso, cuando bajamos del nivel
de las nubes y pude ver el Parana, con su melena de León, simplemente no
tenia nada para decir.
Cuando me quise dar cuenta de lo que estaba disfrutando, empezamos a bajar.
Bajar:
parece que venís lento, pero de repente tocas el suelo y ves que venias
a los tiros. Dimos una vueltita similar a la que habíamos hecho al
principio y se abrió la puerta. bajamos por la escalera y mire al avión
con una especie de admiración, le di las gracias a mi vieja.
Volar
debe ser de las mas lindas cosas. Si te gusta viajar, por ahí entendes
lo que digo, aunque los asientos de clase turista vengan con déficit de
lugar para apoyar el traste.
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