No tenia idea de la magnitud del desastre, allá por el 2003. No tenia
idea de el campo de batalla que significaba Argentina en el tablero
mundial, porque en ese momento, en Argentina, el ombligismo había jugado
otra de sus cartas, la de \"en este país, las crisis son cíclicas\", y
muchos, realmente muchos, lo creían así.
-Que viste en el 2003?
-La
primera batalla que le plantaban al capitalismo mundial, un pueblo. Un
pueblo vencido, agobiado, maltratado, humillado y empobrecido. Saqueado,
rematado, entregado, y vaciado. Así se sentía, así nos sentíamos. Nos
acordábamos la gloria pasada y llorábamos, no había forma de volver a
ser lo que habíamos sido, no había.
¡Que sabia yo de tomas de
fabrica, que sabia yo de saqueos, que sabia yo de muertos!(decía
haciendo \"montoncito\" con la mano) . Nada. Y tuve que aprender, porque
nos mataban a todos, sistemáticamente.
Mas allá de mi comprensión
humana, se hallaba el hambre, en mi país había hambre. Cuantos países
alimentábamos; acá nos cagaban de hambre y no era una casualidad.
También había hambre de logros, de trabajo, de justicia. Y ellos
necesitaban un pueblo derrotado. Necesitaban un pueblo que no se animara
a luchar, y tanto tanto los apretaron, nos apretaron, que tuvimos que
perder el miedo, porque ya no nos quedaba cosas para perder.
La
dignidad no se negocia, la libertad no se reclama, la justicia no
existe. Teníamos que hacer la revolución hasta en llamas, sin mascaras o
con ellas, dependiendo de quien reprimiera. Era olor a vinagre, versus
el gas lacrimógeno, las gomas quemadas, vs la valla de metal; balas de
goma y metal vs hondas y piedras. Se había quedado en los 90 el que se
conformaba con lo que había. Era tiempo de recuperar todo. Y asi
salimos a las calles. Así los obreros tomaron las fabricas, y fue que
le mostramos al mundo un camino diferente.
-Tercera posición, un capitalismo controlado.
Eso
no existe. Lo único que pudimos hacer hasta ahora es ponerle un
limite, que no es un limite real, sino un limite que el capital puede
doblar, pero el despertar de las masas, fue, en los años que siguieron,
bendición del pueblo sobre el pueblo.
- Como termino todo esto?
Bueno,
la guerra se perdió, todo el mundo volvió a olvidarse de todo, y ahora
todos tienen tarjeta de crédito, confían en los bancos otra vez, los
banqueros no fueron a la cárcel. Porque al final, si, la gente es
conformista, pero mas allá de eso, quieren vivir en paz. Y no saben
cuanto de su libertad resignan. No saben cuanta libertad les roban, pero
tampoco saben que pueden recuperarla y solamente, despertando. Ahora
nos toca una guerra de desgaste, que nos va a durar lo que nos dure la
vida.
-Algo para terminar?
Si, si el presente es Lucha, el futuro es nuestro, patria o muerte, Venceremos.
-Sos muy setentista para ser de los ochenta.
Soy
de la generación sin futuro, un reciclado de la peor enseñanza y el
acceso a la información, Soy el cáncer del sistema, soy el loco, el
peligro, el contra, somos el Cambio.
Y NO TENEMOS MIEDO.
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