jueves, 18 de diciembre de 2014

Maleva, dos rosas.

Maleva:

Dos rosas de tu espalda que no vi nunca en el Rosedal, adornada con dulces víboras caligráficas de cierta lengua del oriente, y algas de mar como las que envuelven el harumaki. Nada puede ser fatal. No hay pez globo, no hay cerrojo en tu habitacion y hay mucho garabato al sur-sur de tu espalda.
Gran Muñeca, constrictora, bailarina con alas, dueña de mis atrasos, profesoressa de los abrazos, dueña de los ojos de la luna. Gran danesa, piel de judas, capricho árabe y duelo de verano, mi medio humor malsano, la arista, la canción, la cubista, la marxista legalista, surrealista e hiperapocaliptica, ultracursiva, intempestiva, ilustrada e ilustrativa, y sobretodo esto, encendida.
Media magnate, media linyera. Media bala perdida, media gurú,
Ninguna revolución rompe mas cadenas que una observación tuya, Maleva.
Maleva, Maleva... piel de venus, pies de ángel, culo del infierno, Mujer bendita, perversa, altanera, divina.

Ya no me acuerdo que carajo hacia en todo ese tiempo que no te conocía. 

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