jueves, 18 de diciembre de 2014

Realismo, o despecho.

No sabria decir que me paso ese dia, probable que haya sido un día de furia, de esos que te inspiran a cerrar la boca.
No pensaba que se podia poner peor.
Entonces escribi:
Ahora que resulta que el paraíso que se encuentra entre tus piernas, no es tan exclusivo, y ya que la cuenta del relojero va a mi favor, voy a decir que a lo mejor no hay fianzas para estas palabras; que de macabras, tienen la realidad, y de dolor casi nada. 
Ahora que no soy ni el único ni el mejor, ni me falta valor para mirarte a los ojos, dejo te este mensaje abarrotado de canciones de protesta, no me deja otra propuesta que decirte hasta luego.
Lo nuestro, aunque fugaz, intenso.
Momentos después, Ella bajo las escaleras. Saludo a todos, y pretendió guardar la ropa, se desnudo, sensual y angulosamente. Y pretendió que yo, ese día, al verla en bolas, olvidase todo lo que había ocurrido. Me sentí insultado. 
Conocía bien su forma de pensar, ella piensa que con esas tetas duritas se va a llevar el mundo por delante, que porque tiene una cola perfecta no necesita esforzarse, que también soy parte del cortejo de boludos de que le huelen el culo para manguearle una sonrisa. Se equivocaba. Yo era de esos boludos. 
Para colmo, en un arrebato, prentendio que su belleza y simpatia fuera razón suficiente para que cambiara la forma de funcionar del sistema. 
Ahí fue cuando se fue todo al carajo, y termine diciéndole, "para, para, para, no, no, no. Vos me estas pidiendo que haga lo único que no puedo,-relaje mi ceño fruncido y la mire firme a los ojos, rematando todo con cinco palabras- disculpame, no sos tan especial".  
Nunca había hablando con tanta crudeza a alguien. No se que me paso.

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