Ayer violamos la gravedad volando pegados sobre la alfombra voladora,
rompimos el tiempo y los husos y viajamos horas como si fueran minutos.
Hoy estoy casi seguro que no existimos. La sola existencia del nosotros
rompe tantas leyes como para declararnos criminales cuánticos. Desafiar
leyes de la física, como al ser dos ocupando el mismo espacio. Volver El
I and I Rastafari realidad.
Como un equipo de danza sincronizada,
apelamos a movernos como uno, casi en espejo, agarrando, besando,
sintiendo y respirandonos centímetro por centímetro, segundo por
segundo; induciendo la aceleraron automática del corazon, la agudización
del tacto sobre las membranas sensoriales. Todo sazonado con la falta
de mesura en la tactilografia, y la sobre-mesura sobre las palabras que,
burladas ¡se ven inútiles! tanta realidad las dejo así: los te amo son
innecesarios, ambos conscientes del paso ligero del tiempo.
El
futuro, incipiente, trae consigo el fin; el Nosotros, aun, estoy seguro
que no existe. Somos un error espacio-temporal que ninguno puede
resistir, un vuelco mordaz.
Somos la excepción a la regla, una anomalía que dejara de existir...
En tres, dos, uno.
Boom.
Hola. ¿Estas ahi?
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