No te enamores de una bailarina. Tienen alas en los pies y su corazon vuela como un barrilete.
No te enamores, no.
Puede que sea tu perdición.
No
te enamores de una bailarina, sus posturas antinaturales, y sus formas
de poner los pies, inclusive la postura al hablarte, serán difíciles de
leer, sino imposibles.
Pero no es por todo esto que te aconsejo no enamorarte.
Es
que si te enredas en su rodete y te estiras como sus abductores, cuando
llegues a la suavidad de su piel, vas a estar perdido. Vas a perder las
buenas costumbres, como de contestar, como de prestar atención y vas a
estar lejos, en el mismo lugar, viéndola fluir, porque las bailarinas
nunca dejan de bailar, nunca.
Por eso, no te enamores, no te gastes,
si no tenes alas en los pies para seguirla, ahórrate la tortura de no
coordinar los pasos, No busques la felicidad con ella, es mejor salir
corriendo.
Pero si te animas, valiente, después de ella. todo parece poco: poco y nada.
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