Carga su ametralladora de bellas palabras, le puso hasta una calcomanía
de te-quiero-mucho, anexado en algún lado, y salio así, sin campera,
con el rostro pintado.
Iba disparando rosas, sobre cada parabrisas, y
con cada risotada, el mundo mas lo despreciaba. Disparo contra los
niños, y los niños devolvieron, mas sonrisas y locuras, y de tanta
alegría, alguna madre, soltó una sonrisa. Quien podía escaparse, de su
red de ideas alocadas subidas al carrusel de la vida que es una tarde de
hacer flores de papel.
El corazon lo tiene de oro, eso es así.
Porque nadie te hace tan reir, sin esperar nada a cambio, si antes no es
rico. Pero rico bien, me entendés?
El cargaba una ametralladora de
ideas, y casi siempre, disparaba como en una balacera. Y en toda
balacera, algún plomo te toca.
Ese día, cargo su ametralladora de
grandes ideas, le puso un pulmón, media mandarina y dos caramelos de
dulce de leche, para una mayor explosión, y se fue cagando se de risa,
como en cualquier otra situación. Ese día era ayer. Hoy lo vi en una
canción.
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