jueves, 18 de diciembre de 2014

Venus


-nota mental-
Hola Venus. Me quedan metros de distancia entre vos y yo otra vez, y tu revés tan distinto me hace correr desquiciado. 

Venus, besada por el fuego, escupida de una montaña, con sus botas negras, espera al lado de la chimenea del bar. Yo voy a llegar en momentos. Voy a rozar un vaso al pasar, que se va a tambalear para terminar cayendo sin romperse. Pero el líquido de su interior fluirá, fluirá lentamente, y acabará por gotear justo sobre el cable de la lampara que se enchufa a dos-veinte.

Por supuesto, no habrá nadie que se percate, ni siquiera yo, que sentí cuando roce el vaso pero seguí, seguí hasta Venus. 

Venus, besada por el fuego, ahora será besada por este idiota, y mientras la bese, saltarán chispas, chispas de nuestros labios, chispas en la pared, el lugar se prenderá fuego, y correrán todos por la escalera o por la entrada principal. Eso es lo que pasa con venus, cada vez que salimos, cada vez que nos vemos, accidentes ocurren, el mundo se vuelve extremo, como para darnos la escusa de encarnarnos en el otro, sin que importe. Ella me dijo que yo soy el fuego.

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