De repente al abrir el cajón caí en el, y como entrando en una bañera,
se desparramo un montón de luz sobre el piso. Por una puerta trampa en
el propio cajón, caí y descendí en espiral hasta hallarme en el medio de
una cama, con almohadones de pavos vivientes, pavos reales, perfumados
de cacao y menta.
Al salir de la cama, cerré el cajón.
Fui hasta
la ventana, a mirar que pasaba afuera, y al subir la persiana, la luz
que antes se desparramaba ahora huía entera. Con bizarría, se lanzo
sobre la ventana, la luz. hecha un has, me abandono y dejo me en plena
oscuridad.
Entonces supe que tenia que mirar, pero como los colores
no estaban ahí, con las manos, mire todo, y en un momento te empecé a
mirar, primero los dedos, luego luego las palmas, y subí con mis diez
ojos hasta el maxilar.
y me di cuenta en un tris, estabas muerta ahí, descolgada del pedestal.
y Muerto yo de risa, loco, te comense a besar.
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