Imposible dormirme , imposible sonar, poco probable despertar temprano
mañana, porque me quedé contando las pecas en tu cuerpo. Ese estampado
tan increíble y sin textura, que se desparrama de norte a sur de tu
figura; como si no fueras tan calma como la mar, para colmo estás
tamizada de polvo de estrellas.
Santas lluvias de estrellas en
este verano caluroso! Adoro las cosas que no se lavan, como mis rastas, y
tus pecas, que con el sol se oscurecen y se acentúan sobre tu nariz,
roja y un poco ajada por el sol, como tus hombros.
Me pierdo,
Invento formas de contarlos ordenadamente, pero a cierto numero me
olvido de lo que estoy haciendo y empiezo a tejer un camino de besos por
todo tu ser, Ser pecoso tan hermoso. Mero envase del alma mas
maravillante, una obra de arte, una que lady Yayoi-Kusama no podría superar con su trayectoria de puntos en el arte.
Tus
pecas, tan difíciles de contar, tan fáciles de querer. Como vos, tan
fáciles de desear para uno mismo, me pone en el débil lugar de decir que
me siento posesivo, y me tienen queriéndote mía mas allá de la salida
del sol y las nubes.
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