viernes, 19 de diciembre de 2014

Odaxelagnia

Con los dientes, experimentar el tacto. No es sumisión, no es dominación, es perderse entre el medido poder del maxilar.
Suave,-dice-, al empezar,  los experimentados saben que las marcas están prohibidas.
Pero medir el deseo, es parecido medir con centímetros un suspiro, o como medir el tiempo con besos.
Es que se vuelve cada vez mas imposible aguantar las ganas de hundirse en la piel y eso un poco nos puede lastimar, pero de la mano del dolor, el placer, sobre el placer, el control, y la perdida total.
Sucumbir a la presión sobre la oreja y desplomarse de un suspiro.
Morder, o ser mordido.
Comer y ser comido.
Como comunion, como union, como testigo de la filia sin control en esta habitación oscura: Odaxelagnia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario