jueves, 18 de diciembre de 2014
Escape de la Ciudad de la Furia vol 2, Vil Metal, El malandro, Dios y el Diablo.
Ella nos había salvado, pero nada fue según lo planeado. Quedo
evidencia, quedaron mis huellas, mis restos. En cuanto prendimos la tele
estábamos ahí. Los medios, llenos de morbo, me acusaban de necrofílico,
de haberme robado un cuerpo. La habia salvado y ella me devolvió el
favor. Aun así, teníamos que salir de la ciudad. Mis contactos me habían
asegurado una lancha con un motor de 25hp fuera de borda para dos
personas, desde San Fernando, hasta Carmelo, Uruguay. Aun asi, ella no
sabia de la otra cripta que habia que visitar. No nos quedaba otra. Todo
el capital estaba en un maletín de cuero. Un palo verde. De su papi. Un
palo y su hija. Un palo verde, su hija, su honor, su gloria y todo lo
demás, se lo había quitado yo. Como no me iba a querer muerto.El maletin
estaba ahí, ¿ pero como recuperarlo?, la policia todavia trabajaba en
la escena del crimen; de noche, ni en tus sueños mas humedos, demasiado
arriesgado. Antes de irme, me afeite completo. pelado, sin cejas ni
bigote, realmente, no era yo mismo. Cuatro de la tarde, Fui primero a la
iglesia. Me metí, con cuidado, con recelo, esperando a que alguien me
descubriera casi. Con el corazón en la boca, me salí con una túnica
marrón puesta sobre mi ropa. Solo la tome prestado, la deje a la salida
del cementerio, y justo ahí fue que la encontraron. Entré
tranquilamente, solo, sin acompañantes. Salude al guardia, y seguí
derecho. Hice un recorrido estrafalario, me metí entre los mausoleos y
esquive a varias parejas calenturientas atracando sobre las lapidas. Yo
sabia que solo mis zapatillas podían delatarme. La cripta estaba ocupada
con gente. Tuve que esperar a las 7 que se vayan todos. Me escabullí, y
encontré el maletín justo donde lo había dejado, en una capilla
ardiente, bien al fondo. Ahora el problema era salir, cosa que no
parecía complicado. Nada mas que no había contado con que la policial
había llevado varios perros para custodiar mejor el cementerio. Uno de
ellos me escucho y empezó a ladrar. Empezó, entonces, una persecución
que me tuvo corriendo entre los techos y las tumbas, varias veces estuve
a punto de perder el maletín. La mas grave, fue cuando un perro me
agarro de un mordisco de un bolsillo del maletín y casi se abre por
completo!Al fin me escape, tirándome desde arriba de la pared. Pensé que
todo había salido bien, excepto porque el tire el maletín antes de
tírame por la pared. Ante mi incredulidad, veía a un malandro que
corría a toda velocidad por la calle abrazado al maletín. Esto solo se
pone peor -pensé-; sin embargo, hay veces que el Diablo se pone de tu
parte, y te manda un colectivo para que lo tire 5 metros sobre una
vereda; ese no pudo ser Dios, no le debía nada. Me agarre la cabeza. No
lo podía creer. Lo desee? fueron 3 segundos de mi mente en blanco y de
fondo el gran proverbio de la China como un gong, aturdiéndome: cuidado
con lo que deseas, puede volverse realidad.Corrí hacia el accidentado,
estaba muerto, le saque el maletín y me perdí sobre la multitud.
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